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También hay plantas sin flores

Cuando hablamos de gimnospermas nos referimos a un grupo de plantas que se caracterizan porque sus semillas aparecen desnudas, no dentro de un ovario cerrado ni rodeadas de pétalos y sépalos como ocurre en el gran grupo de las angiospermas (plantas con flores).

Las gimnospermas dominaban el paisaje mediterráneo de la Península hace más de 10.000 años pero su distribución fue sufriendo cambios, las especies arbóreas se fueron quedando relegadas a lugares poco favorables mientras que las arbustivas parece que, a consecuencia del incremento de la aridez, experimentaron un proceso de expansión.

Aunque en Andalucía oriental podemos encontrar hasta 5 familias, la presencia de gimnospermas en el P.N. Cabo de Gata-Níjar se limita a tres familias y a tres géneros: en la familia pináceas tendríamos a los pinos (género Pinus), en la familia cupresáceas a las sabinas y los enebros (género Juniperus), y en la familia efedráceas a las efedras (género Ephedra). De las gimnospermas arbóreas tenemos representación a través de los pinos carrascos, que se constituyen en bosquetes relictos, escasos y con pocos ejemplares y por ello muy interesantes. El resto serían gimnospermas arbustivas: sabinas y enebros cuya presencia es también testimonial, si cabe en menor número y localidades que en el caso anterior de los pinos, y finalmente las efedras, que de todos los géneros anteriores es el más ampliamente representado y del que vamos a hablar en esta ocasión.

 

La única especie que encontramos en el Parque es Ephedra fragilis conocida como encarnaíllo, carnaíllo canutillo o palaín fino. Es un arbusto que no suele superar los 3 metros, con un ramaje muy denso e intrincado. El color ceniciento de las ramillas, con grosores superiores a 1.5 mm de diámetro, así como la particularidad de que sus tallos secos se fragmentan muy fácilmente en pequeños trozos, la diferencian de otras especies. Precisamente esa fragilidad de sus tallos es a la que alude su nombre científico E. frágiles.

Las hojas alcanzan los 2 mm pero son difícilmente observables pues son prontamente caducas. Los tallos verdes son los que asumen la fotosíntesis, como ocurre con retamas o genistas, especies con las que se puede confundir y de ahí que también se la llame palaín fino, pues por palaín se conoce a la Genista spartioides.

Es importante conocer que se trata de arbustos dioicos, existen por tanto pies masculinos y pies femeninos. En los masculinos los conos (estructuras que sostienen las hojas reproductoras) aparecen en 48 pares. En los pies femeninos los conos contienen un solo óvulo. La dispersión del polen es a través del viento, y el óvulo, una vez polinizado y fecundado, da paso a una semilla que tiene la particularidad de estar recubierta por unas brácteas carnosas jugosas de color rojizo, a lo que aluden la mayoría de sus nombres comunes. Este tejido carnoso resulta atractivo para aves y pequeños mamíferos, que se alimentan del mismo, defecando luego la semilla y contribuyendo a su dispersión. La floración, por el pequeño tamaño de sus conos, casi pasa desapercibida, pero cuando los ejemplares femeninos se cubren de semillas encarnadas, a finales de verano y principios de otoño, resultan espectaculares, a la vez que un gran banquete para la fauna.

Ephedra fragilis además contiene los alcaloides L-efedrina y pseudoefedrina, que estimulan los centros nerviosos respiratorios. Se ha comprobado su poder antiasmático, antitusígeno e hipertensor, debido a su efecto vasoconstrictor y broncodilatador. En el Parque, y asociada a estas propiedades, está registrado su uso en infusión, en jarabe y en tisana junto con la Malva marina (Lavatera maritima). Pero el uso de esta planta está fuertemente desaconsejado debido a su fuerte toxicidad. El contenido de alcaloides es máximo en las ramas jóvenes de plantas ya adultas y durante el otoño, en cambio las raíces y las semillas no son tóxicas, de ahí que puedan ser dispersadas por los animales (algo similar ocurre con el tejo, cuyo arilo rojo es la única parte no tóxica de esta gimnosperma).

Foto: Líquenes en el Parque Natural © JB

Es una de las gimnospermas con mayor capacidad de adaptación a la aridez, adaptándose a casi todas las situaciones edáficas, incluso en suelos rocosos, constituyendo un elemento más de matorrales y formaciones arbustivas. Para detectarla deberemos prestar atención pues pasa desapercibida, basta con mirar si sus ramas se fragmentan para confirmar que estamos frente a una efedra. Dentro de las gimnospermas, el encarnaíllo pertenece a un grupo muy antiguo y puede ser considerado un verdadero fósil viviente del que podemos disfrutar en nuestros paseos por el Parque.

Jardín Botánico El Albardinal
Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio