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La ampliación
del puerto supondría una mayor carga turística,
que traería una mayor especulación sobre
el terreno con los problemas que esto conlleva. Gran
parte de la ampliación sería ejecutada
sobre una pradera de Posidonia oceánica, catalogada
como especie de interés. Una obra de esas dimensiones
afectaría mucho a la turbidez del agua circundante,
por lo que las fanerógamas que no caigan por
el efecto mecánico de la obra lo harían
por falta de luz. Recordad que las fanerógamas
marinas se usan desde hace mucho tiempo como bioindicadores
de la calidad del agua y la Posidonia oceánica
es especialmente sensible a la turbidez de esta.
La construcción
de un puerto de ese tamaño afectaría a
las corrientes de deriva litoral, modificando los fondos
marinos y las zonas de depósito de arena (lo
que supondría estragos en las playas circundantes).
Un puerto es una de las mayores fuentes de contaminación
marina, ya que se arrojan plásticos, jabones,
aguas residuales de los yates; imaginémoslo multiplicado
por varias cifras. Sin contar con el impacto paisajístico
de semejante mamotreto.
Amigos del
Parque
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