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El olor insoportable a
alcantarilla ha estado omnipresente en cualquier
lugar y hora. Ha habido vertidos de aguas residuales
directos al mar, como el de Las Negras. En algunas
playas urbanas el tráfico marítimo
ha llenado el agua de residuos visibles y olores
durante la temporada alta de baños. Las
obras han sido de pesadilla, ruidos infernales
desde las ocho de la mañana y algunas sin
parada en festivos. Los focos, como faros, durante
la noche han iluminado grúas inmensas que
han servido de reclamo para captar la atención
de futuros compradores de apartamentos, también
de madrugada.
El clima, sin embargo,
se ha portado como debe. Hemos tenido mucho calor,
no tanto como en otros sitios, y el viento de
levante ha hecho impracticable el baño
por la suciedad en el agua sólo algunos
días.
Amigos del Parque
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