Estas formaciones arbóreas son escasas en el Parque, no sabiéndose con exactitud si este pinar es un relicto natural, tal y como indican algunas opiniones (aprovechado para sestear con el ganado). Estos pinos, ya cerca de la playa adoptan una curiosa forma rastrera, debido a la acción del viento (efecto bandera).
Continuando la bajada, algunas especies nuevas se presentan en el recorrido. A pesar de encontrarnos en una zona semiárida, en algunos puntos se presentan surgencias de agua, como ocurre en el tramo final de este barranquillo; juncos (Juncus sp.), carrizos (Phragmites australis) y Scirpus holoschoenus, nos delatan su presencia.
Ya en la playa, formada por cenizas volcánicas, la vegetación cambia drásticamente. Adaptada a estas duras condiciones de vida, Elymus farctus coloniza la arena y en los acantilados, con detenimiento, observaremos gran variedad de plantas. Mirando hacia el mar, a la izquierda se encajan entre las grietas padrijos (Asteriscus maritimus), gurullos (Anabasis articulata), orugas de mar (Cakile maritima) o perejil de mar (Crithmum maritimum). En las repisas rocosas al lado opuesto se desarrolla un tomillar halófilo, es decir un tomillar de especies adaptadas a la influencia del hálito marino, con mucha cantidad de sales: tomillos saperos (Frankenia corymbosa), tomillos salseros, capitanas (Limonium sinuatum), plantas del curry (Helichrysum stoechas)... Que no os extrañe cuando os zambulláis encontrar la orilla cubierta por un manto de lijo, restos de la planta Posidonia oceánica. Su presencia nos delata que cerca, bajo el mar, se desarrollan praderas de esta planta, indicadoras del buen estado de conservación de los fondos marinos de esta costa.
Esperamos que de esta forma el camino de descenso se haga más cortito y entretenido y si queréis saber más de las plantas del Parque, os invitamos al Jardín Botánico “El Albardinal”.
J.B. “El Albardinal”, Consejería de Medio Ambiente |